El tratamiento real (para el rey) del dolor

Jordi Miró, en su libro Dolor crónico, procedimientos de evaluación e intervención psicológica plantea una aproximación al dolor diferente a la centrada sólo en el empleo de analgésicos. Transcribo algunos párrafos de sus páginas 122 y 123:

"Es verdad que la lista  de procedimientos desarrollados para el control del dolor es interminable. Resumiendo mucho su interesante historia, constatamos una gran controversia sobre la naturaleza y las características que deben tener los tratamientos para el alivio del dolor. Fundamentalmente, las posiciones se agrupan alrededor de dos polos. Por una parte aquellos que plantean la conveniencia de tratar las causas orgánicas que supuestamente son el origen del problema, y por otra los que postulan tratamientos de naturaleza psicológica.
Es notorio que el debate sobre cómo se debe entender y tratar el dolor, se decantó de la parte física, al menos en Occidente. Se crearon y probaron todo un abanico de procedimientos que tenían por objeto el tratamiento de los problemas físicos, orgánicos, responsables del problema de dolor. Haggard, por ejemplo, describe el tratamiento que el mejor equipo de médicos de la época se encargó de administrar a Carlos II:
Se extrajo una pinta de sangre de su brazo derecho y media pinta de su hombro izquierdo. Le siguieron [todo un rosario de intervenciones, se aplicaron] eméticos, polvos para estornudar, sangrados, pociones con poder calmante, y [también se le] untaron los pies con un emplaste de alquitrán y excrementos de paloma. [Tuvo que] tragar pociones que contenían diez sustancias distintas, principalmente hierbas, así como 40 gotas de extracto de cráneo humano. Finalmente, le prescribieron la piedra bezoar [cálculos biliares de ovejas o cabras].
Parece que tras este extenso tratamiento, el rey murió, si bien no sabemos si fue como consecuencia de la enfermedad o por complicaciones ocasionadas por el tratamiento que le prescribieron.
Hasta finales del siglo XIX, todas las medicinas utilizadas [para el tratamiento del dolor] eran fundamentalmente placebos. Aunque más llamativo puede resultar recordar que el tratamiento administrado a Carlos II sólo estaba disponible para las clases altas y adineradas, se trataba del tratamiento más caro y costoso de todos los disponibles. Huelga comentar los tratamientos que sufrían las personas con escasos recursos económicos.

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