Porque si uno se preocupa por el sufrimiento, eso nos genera un doble sufrimiento. En cambio, si el sufrimiento tiene causas precisas y pasajeras, entonces es como negarse a ir al hospital cuando uno está enfermo. Al final nos frustramos porque nuestro control sobre el mundo exterior es limitado, efímero y a menudo ilusorio. Si depositamos todas nuestras esperanzas y miedos en el mundo exterior diciéndonos que todo tiene que ir bien fuera, no funcionará. Mathieu Ricard